Leí, hace un tiempo en
una de estas imágenes de memes “tengo tantas cosas que decir que si me callo me
salen subtítulos” este es mi caso en estos momentos, quizás sea el nuevo año
cargado de nuevas expectativas, emociones, la sacudida de palabras de alguien
importante o simplemente el cumulo de estos últimos meses.
Empecemos con ese
conflicto que tantos tenemos, eso de ser únicos, distintos, diferentes, esa
particularidad que tenemos, que cabe destacar que ante la sociedad somos unos “bichos
raros” hablare desde mi caso específico, una rebeldía innata, una atracción hacia
lo que muchos catalogan de prohibido, una debilidad por los piercings, los
tattoo, lo darks, “lo distinto”… es decir, me gusta la gente que es distinta,
que es rara y que en medio de su rareza RESPETA la “normalidad” ajena aunque
sea aburrida y a su vez respete rarezas que nada tienen que ver con la propia.
Yo, por ejemplo, soy en
la familia ese bicho raro del que hablo por lo que ya les dije y unos ojos
negros que nada tienen que ver con lo que mi familia es, soy sin más, una pieza
única (sin ánimos de vanidad) bien criticada y señalada; ¿Oveja negra? Quizás
para ellos, ¿Para mí? Un inmenso orgullo que al caminar y expresarme me da una
actitud del quinto coño que abre mil puertas.
Ojo, esto va para los
equivocados que creen que rebeldía es ser malos, jugar ouija, fumar marihuana, manejar
a 180km/h, mirar feo y cantidad de inmadureces más, para llegar a ese punto,
hay que indiscutiblemente mirar a tu alrededor, respetar, verte al espejo y
aceptarte tal cual eres muy por encima de las criticas simplemente porque te
sientes bien, porque sabes que no estás haciéndole daño a nadie, porque no
estas (con buenos fundamentos) siendo la angustia ajena.
Claro, el camino del
descubrimiento interno no está fácil, son meses, años, ensayos y errores los
que nos toca pasar para entendernos bien a nosotros mismos, empezando por la
imagen, los gustos musicales, nuestra sexualidad hasta que pensamientos no aceptamos
y creemos compatibles; ¿mi consejo? NO ATROPELLEMOS A LAS PERSONAS EN ESE
DESCUBRIR, estos son cambios intrínsecos nada tienen que ver con los demás hasta
que, encontramos el oasis en el desierto y por fin nos damos cuenta y decimos “-¿Sabes
qué? Esto es lo que yo soy, sin más ni menos, los golpes me tallaron a esto, las
alegrías me hicieron estas comisuras, la madurez me marco estas líneas y las
responsabilidades me dejaron estas manos” ahí, cuando te miras al espejo
convencido de que eso eres, cuando te sientes orgulloso de cada error, de cada
mala pasada de la vida, de cada pedacito de ti es cuando puedes caminar con la
barbilla bien en alto, con esa actitud brillante que declara ante el más
pintado “-Mucho gusto, esto soy… así que vamos a respetarnos”