sábado, 3 de enero de 2015

Leí, hace un tiempo en una de estas imágenes de memes “tengo tantas cosas que decir que si me callo me salen subtítulos” este es mi caso en estos momentos, quizás sea el nuevo año cargado de nuevas expectativas, emociones, la sacudida de palabras de alguien importante o simplemente el cumulo de estos últimos meses.
Empecemos con ese conflicto que tantos tenemos, eso de ser únicos, distintos, diferentes, esa particularidad que tenemos, que cabe destacar que ante la sociedad somos unos “bichos raros” hablare desde mi caso específico, una rebeldía innata, una atracción hacia lo que muchos catalogan de prohibido, una debilidad por los piercings, los tattoo, lo darks, “lo distinto”… es decir, me gusta la gente que es distinta, que es rara y que en medio de su rareza RESPETA la “normalidad” ajena aunque sea aburrida y a su vez respete rarezas que nada tienen que ver con la propia.
Yo, por ejemplo, soy en la familia ese bicho raro del que hablo por lo que ya les dije y unos ojos negros que nada tienen que ver con lo que mi familia es, soy sin más, una pieza única (sin ánimos de vanidad) bien criticada y señalada; ¿Oveja negra? Quizás para ellos, ¿Para mí? Un inmenso orgullo que al caminar y expresarme me da una actitud del quinto coño que abre mil puertas.
Ojo, esto va para los equivocados que creen que rebeldía es ser malos, jugar ouija, fumar marihuana, manejar a 180km/h, mirar feo y cantidad de inmadureces más, para llegar a ese punto, hay que indiscutiblemente mirar a tu alrededor, respetar, verte al espejo y aceptarte tal cual eres muy por encima de las criticas simplemente porque te sientes bien, porque sabes que no estás haciéndole daño a nadie, porque no estas (con buenos fundamentos) siendo la angustia ajena.
Claro, el camino del descubrimiento interno no está fácil, son meses, años, ensayos y errores los que nos toca pasar para entendernos bien a nosotros mismos, empezando por la imagen, los gustos musicales, nuestra sexualidad hasta que pensamientos no aceptamos y creemos compatibles; ¿mi consejo? NO ATROPELLEMOS A LAS PERSONAS EN ESE DESCUBRIR, estos son cambios intrínsecos nada tienen que ver con los demás hasta que, encontramos el oasis en el desierto y por fin nos damos cuenta y decimos “-¿Sabes qué? Esto es lo que yo soy, sin más ni menos, los golpes me tallaron a esto, las alegrías me hicieron estas comisuras, la madurez me marco estas líneas y las responsabilidades me dejaron estas manos” ahí, cuando te miras al espejo convencido de que eso eres, cuando te sientes orgulloso de cada error, de cada mala pasada de la vida, de cada pedacito de ti es cuando puedes caminar con la barbilla bien en alto, con esa actitud brillante que declara ante el más pintado “-Mucho gusto, esto soy… así que vamos a respetarnos”



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